Me dispongo a abrir
una hoja de notas
y no sé por dónde
empezar a describirte,
me pasa lo mismo
cuando estás encima de mi
y sonríes,
y entonces yo me derrito
y con tus labios
me besas entera
y, parece,
que me recoges,
todo lo que algún día
deje caer,
o quizá
dejo de importarme.
Empezaré a describirte
por lo que más
me gusta de ti:
Tu sonrisa,
te juro
que me la pondría de fondo
de pantalla,
y dormiría con ella
debajo de la almohada.
Tu sonrisa lo ilumina todo,
eres de esas personas
que brillas sin saberlo,
o quizá,
consciente de ello,
te resistes a hacerlo.
Te prometo
que daría lo que fuera,
por pasarme toda mi vida
viéndote sonreír,
con esos ojos azules
que no puedo parar
de mirar,
de observar,
de contemplar,
de admirar.
Esos ojazos azules
me hacen perder la noción
del tiempo,
se fusionan contigo sonriendo,
tu cabello rubio despeinado,
tu cuerpo,
tan desnudo
y tan bonito...
y entonces yo desconecto,
"Estoy apagada o fuera de cobertura
en este momento",
le informo al mundo.
Nada me interesa
que no seas tú,
nada me importa
sino eres tú,
no quiero estar
con nadie más,
que no seas tú.
En ese momento,
no existe mundo.
Y nos resistimos
a separarnos,
te tiras más de media hora
conveciéndome a besos
y mordiscos,
que no vaya a trabajar,
que me quede contigo
toda la tarde,
y que no salgamos de tu cama.
Y yo por un momento
me lo pienso,
¿cómo no hacerlo?,
si eres preciosa,
si tu sonrisa
es lo más bonito
que han visto mis ojos
en mucho tiempo.
La tentación de recorrer
tu cuerpo
una y otra vez
con la punta
de los labios,
es enorme,
pero entonces me sonríes
y te juro que te dejaría hacer
conmigo,
todo lo que quisieras,
que me arañes,
que me muerdas,
o que te corras tan fuerte,
que me lo cuentes al oído.
Es tu sonrisa el detonante
de este poema,
te has dado cuenta ya, ¿verdad?
No querer separarnos,
no querer que me vaya,
no querer que te vayas,
no despegárnos.
Te prometo que daría lo que fuera,
por pasar el resto de mis días,
así,
contigo,
susurrándote al oído
todo lo que me gusta de ti,
y tú sonriéndome
y diciéndome,
que mis pestañas
te parecen preciosas,
o que te vuelve loca mi boca.
Así, de esta manera,
tiradas en la cama
y pasarnos toda la tarde
hablando,
y mi dedo explorador
recorriendo todo tu continente.
Estoy pensando en ti,
sonrío.
una hoja de notas
y no sé por dónde
empezar a describirte,
me pasa lo mismo
cuando estás encima de mi
y sonríes,
y entonces yo me derrito
y con tus labios
me besas entera
y, parece,
que me recoges,
todo lo que algún día
deje caer,
o quizá
dejo de importarme.
Empezaré a describirte
por lo que más
me gusta de ti:
Tu sonrisa,
te juro
que me la pondría de fondo
de pantalla,
y dormiría con ella
debajo de la almohada.
Tu sonrisa lo ilumina todo,
eres de esas personas
que brillas sin saberlo,
o quizá,
consciente de ello,
te resistes a hacerlo.
Te prometo
que daría lo que fuera,
por pasarme toda mi vida
viéndote sonreír,
con esos ojos azules
que no puedo parar
de mirar,
de observar,
de contemplar,
de admirar.
Esos ojazos azules
me hacen perder la noción
del tiempo,
se fusionan contigo sonriendo,
tu cabello rubio despeinado,
tu cuerpo,
tan desnudo
y tan bonito...
y entonces yo desconecto,
"Estoy apagada o fuera de cobertura
en este momento",
le informo al mundo.
Nada me interesa
que no seas tú,
nada me importa
sino eres tú,
no quiero estar
con nadie más,
que no seas tú.
En ese momento,
no existe mundo.
Y nos resistimos
a separarnos,
te tiras más de media hora
conveciéndome a besos
y mordiscos,
que no vaya a trabajar,
que me quede contigo
toda la tarde,
y que no salgamos de tu cama.
Y yo por un momento
me lo pienso,
¿cómo no hacerlo?,
si eres preciosa,
si tu sonrisa
es lo más bonito
que han visto mis ojos
en mucho tiempo.
La tentación de recorrer
tu cuerpo
una y otra vez
con la punta
de los labios,
es enorme,
pero entonces me sonríes
y te juro que te dejaría hacer
conmigo,
todo lo que quisieras,
que me arañes,
que me muerdas,
o que te corras tan fuerte,
que me lo cuentes al oído.
Es tu sonrisa el detonante
de este poema,
te has dado cuenta ya, ¿verdad?
No querer separarnos,
no querer que me vaya,
no querer que te vayas,
no despegárnos.
Te prometo que daría lo que fuera,
por pasar el resto de mis días,
así,
contigo,
susurrándote al oído
todo lo que me gusta de ti,
y tú sonriéndome
y diciéndome,
que mis pestañas
te parecen preciosas,
o que te vuelve loca mi boca.
Así, de esta manera,
tiradas en la cama
y pasarnos toda la tarde
hablando,
y mi dedo explorador
recorriendo todo tu continente.
Estoy pensando en ti,
sonrío.
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