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No te vas, sólo estás volviendo

Tú sólo miras por esa ventana,
yo contemplo el mundo,
la inmensidad de un universo
que no me corresponde,
aún,
pero lo hará,
él sabe que lo hará,
que caerá rendido a mis pies,
suplicándome que no me marche,
le recogeré
la última lágrima
que cae por su mejilla,
y le sonreiré,
porque lo que él no sabe,
es que yo le necesito mucho más,
de lo que él me necesita a mí.

Aún no se lo he dicho,
aún nada de esto ha pasado,
aún nadie ha llorado
ni sonreído.

Sólo pasan los días
preguntándome la hora
y el lugar donde vernos,
donde volver a encontrarnos,
pero no hay palabras,
no me salen,
se han quedado congeladas
en mi garganta
de no utilizarlas,
de no usarlas,
hace meses que yacen abandonadas
en un rincón,
el mismo donde se esconde
antes la luz.

Han cogido polvo,
y crecido telarañas.

Ahora, dime
¿Cuánto vas a tardar en volver si aún no te has ido?
¿Cuánto vas a volver del sitio al que nunca te has ido?
¿Cuánto?

Estoy congelada,
mis músculos no me funcionan,
y me quedo aquí quieta.

Para un momento,
vuelve a mirar
otra vez por esa ventana.

¿encuentras algo diferente?

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