Nadie la escucha,
ni la entiende,
quizá porque nunca la comprendieron.
Regalarle tiempo y espacio,
eso es justo,
lo que ella necesita,
para poder crecer,
y hacerse más fuerte
de lo que ya es.
Para poder desarrollarse,
madurar,
gritar,
y dominar.
Porque ella es así,
todo lo inunda
cuando te paseas a su lado,
ella es poderosa,
luchadora,
y sumamente
impregnadora.
Ella es aire,
agua,
el viento en la cara,
y el huracán que destruye
mis ciudades,
con un simple soplo
del más débil estornudo.
Ella es talento,
pasión,
y ternura
en una única y sola palabra.
Ella saca lo mejor de mí,
ella es mi terapia
contra la autodestrucción,
mi psicóloga cuando todo va mal.
Ella es el hombro sobre el que llorar,
y esa amiga a la que siempre llamar.
Ella,
me hace ser quien soy,
ella,
se llama poesía,
pero la podría llamar vida,
porque con las seis letras que tiene,
ya construye castillos,
y dibuja ríos en mi alma.
Ella,
sólo tiene seis letras,
pero es que no necesita ninguna más,
para ser tan mía,
y tan suya,
que el mundo cae rendido a sus pies
cuando abre la boca,
que lo suele hacer poco,
pero fíjate,
que ya,
no necesita ni hablar,
ni gritar,
ni chillar,
para hacerse notar.
Ella es perfección,
naturalidad,
frescura.
Ella es ella.
ni la entiende,
quizá porque nunca la comprendieron.
Regalarle tiempo y espacio,
eso es justo,
lo que ella necesita,
para poder crecer,
y hacerse más fuerte
de lo que ya es.
Para poder desarrollarse,
madurar,
gritar,
y dominar.
Porque ella es así,
todo lo inunda
cuando te paseas a su lado,
ella es poderosa,
luchadora,
y sumamente
impregnadora.
Ella es aire,
agua,
el viento en la cara,
y el huracán que destruye
mis ciudades,
con un simple soplo
del más débil estornudo.
Ella es talento,
pasión,
y ternura
en una única y sola palabra.
Ella saca lo mejor de mí,
ella es mi terapia
contra la autodestrucción,
mi psicóloga cuando todo va mal.
Ella es el hombro sobre el que llorar,
y esa amiga a la que siempre llamar.
Ella,
me hace ser quien soy,
ella,
se llama poesía,
pero la podría llamar vida,
porque con las seis letras que tiene,
ya construye castillos,
y dibuja ríos en mi alma.
Ella,
sólo tiene seis letras,
pero es que no necesita ninguna más,
para ser tan mía,
y tan suya,
que el mundo cae rendido a sus pies
cuando abre la boca,
que lo suele hacer poco,
pero fíjate,
que ya,
no necesita ni hablar,
ni gritar,
ni chillar,
para hacerse notar.
Ella es perfección,
naturalidad,
frescura.
Ella es ella.
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