FOTOSÍNTESIS
No podré curar las injusticias
de tu piel
si no me dejas
recorrerla entera.
Plantar semillas
en tus campos de girasoles,
que se quedaron mirando,
observándome,
ahí quietos,
contemplando,
como,
con mucho cuidado
y delicadeza
aro tu tierra,
meto las manos dentro de ti,
y te revuelvo entera,
te siento,
y te dejas hacer.
Noto tus raíces
envolverse por todo
mi cuerpo,
las acarició,
y sobre mi piel,
florecen todos mis miedos,
y temores.
Yo,
me empiezo a secar,
pero entonces te acercas,
y me llenas entera,
y entonces,
sin darnos cuenta,
maduramos,
damos frutos a la luz
de un sol
que sólo aparece
cuando,
tú,
y yo,
cerramos la puerta
de la habitación,
nos despedimos del mundo
por un rato,
y en la oscuridad,
empezamos a brillar.
Nunca me pareció,
mayor maravilla,
la de poder alimentarse
sólo,
con tu luz,
y nutrientes,
nuestra propia fotosíntesis,
mi energía,
mi fuente de alimento.
Ahora que te has ido,
la oscuridad solitaria
ha vuelto,
ya no me quedan reservas,
mis raíces te buscan,
pero ya no te encuentran,
y entonces,
me marchitó,
se me caen las hojas,
y ya no puedo hacer nada más
por sobrevivir,
que,
dejarme consumir por el tiempo,
el mismo del que huíamos
cuando éramos viento,
infinitas.
Qué pena,
solíamos serlo.
No podré curar las injusticias
de tu piel
si no me dejas
recorrerla entera.
Plantar semillas
en tus campos de girasoles,
que se quedaron mirando,
observándome,
ahí quietos,
contemplando,
como,
con mucho cuidado
y delicadeza
aro tu tierra,
meto las manos dentro de ti,
y te revuelvo entera,
te siento,
y te dejas hacer.
Noto tus raíces
envolverse por todo
mi cuerpo,
las acarició,
y sobre mi piel,
florecen todos mis miedos,
y temores.
Yo,
me empiezo a secar,
pero entonces te acercas,
y me llenas entera,
y entonces,
sin darnos cuenta,
maduramos,
damos frutos a la luz
de un sol
que sólo aparece
cuando,
tú,
y yo,
cerramos la puerta
de la habitación,
nos despedimos del mundo
por un rato,
y en la oscuridad,
empezamos a brillar.
Nunca me pareció,
mayor maravilla,
la de poder alimentarse
sólo,
con tu luz,
y nutrientes,
nuestra propia fotosíntesis,
mi energía,
mi fuente de alimento.
Ahora que te has ido,
la oscuridad solitaria
ha vuelto,
ya no me quedan reservas,
mis raíces te buscan,
pero ya no te encuentran,
y entonces,
me marchitó,
se me caen las hojas,
y ya no puedo hacer nada más
por sobrevivir,
que,
dejarme consumir por el tiempo,
el mismo del que huíamos
cuando éramos viento,
infinitas.
Qué pena,
solíamos serlo.
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