Tú hablándome de la sociología
de las hormigas,
y en los altavoces sonando
nuestra canción,
ésa que me obligaste,
casi,
a aprenderme de memoria.
Ésa que gritábamos,
cantábamos
a los cuatro vientos,
cuando volábamos en tu Smart,
por las calles de mi barrio
de camino a mi casa.
Te recuerdo,
y un nudo se me forma
en la garganta,
no quiero llorar,
pero las lágrimas se me acumulan
en los ojos,
y tú,
no te das ni cuenta.
Ante mi cara de estupefacción,
te digo que no me gusta esta canción,
pero es mentira,
me gustaba
cuando estaba contigo,
y ahora que ya no estás,
no puedo escucharla.
Porque es una paliza de cuerpo
y alma a la vez,
es meter la cabeza en el váter,
y no poder dejarme,
sacármela.
Es dolor,
es apnea rodeada de aire.
Es tsunami,
en el más árido desierto.
Es todo
cuando ya,
no queda nada.
Es Calle 13 sonando,
tú sonriendo,
y yo,
mientras tanto,
llorando por dentro.
Comentarios
Publicar un comentario